La guerra de Venezuela no convencional

La Guerra No-Convencional (GNC), son un conjunto de estrategias que pretende intervenir o injerir en un país con intencionalidad política de dominación sin usar la tecnología bélica como: armas, tanques, bombardeos, por mencionar algunos, que suelen ser usado comúnmente en la “Guerra convencional (GC)”. La finalidad es lograr una penetración física, política, económica y cultural de un país poderoso en otro en desigualdad de condiciones, con el objetivo de someterlo y expropiarlo de sus bienes o recursos. Esta estrategia resulta en muchas ocasiones eficaz por el hecho desencadenar caos y miedo en la población del país enemigo al implementar agentes u oficiales de manera encubierta.​
La guerra no-convencional no es un método nuevo. De acuerdo a revelaciones publicadas por el gobierno de los Estados Unidos, ha sido empleado en varias ocasiones por sus tropas como ocurrió en el Proyecto Eldest Son durante la Guerra de Vietnam y en varias operaciones en la Segunda Guerra Mundial.

En el caso venezolano, la GNC se basa en fórmulas como “La Salida”, además buscan fortalecer la propuesta de los partidos de oposición aglutinados en la autodenominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para subvertir “los intereses locales y regionales de los candidatos (actualmente electos)” ante el Parlamento.
La GNC viene gestándose en Venezuela desde que se instaló el gobierno del presidente Hugo Chávez en 1999 pero fracasó con el golpe de Estado de 48 horas en 2002, un hito histórico dado que el pueblo venezolano exigió en las calles el regreso del líder de la Revolución Bolivariana.

Tras la partida física de Chávez en 2013, Estados Unidos intensificó sus actos desestabilizadores con acciones de terrorismo como las llamadas guarimbas, que se instalaron apenas se conocieron los resultados de las elecciones presidenciales del 5 de abril de 2013 que dieron vencedor a Nicolás Maduro. El llamado del candidato derrotado Henrique Capriles dejó 11 muertos, decenas de lesionados y una gran pérdida material en bienes públicos.

No conforme con estos resultados que afectaron de nuevo los intereses de EE.UU., en 2014 se retomaron las acciones terroristas y apenas se inició el año, irrumpieron nuevos ataques a instalaciones públicas como indicativo del reimpulso que se le daría a las guarimbas en algunos puntos del país durante cinco meses, arrojando un resultado de 43 víctimas mortales y cuantiosos daños a infraestructuras.

Solo la alianza cívico-militar pudo contenerla y derrotarla. Este hecho fue un éxito del Presidente Nicolás Maduro contra el imperialismo norteamericano. Pero los intentos para derrocarlo no acabaron.

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